EL ATLETA INVENCIBLE

Milón. P. Puget. s. XVII. M. del Louvre 
MILÓN DE CROTONA

Milón fue un atleta tan famoso por sus hazañas en las competiciones y por su fuerza descomunal que su vida se mitificó hasta límites increíbles, siendo muy complicado diferenciar entre realidad y fantasía, de ahí que advirtamos que las exageraciones no son mías si no de sus compatriotas y que hay que tomarlas como lo que son, el recuerdo magnificado de un gran atleta.

Milón. 1763.J. B. Suvée. M. Brujas. Bélgica 
Milón nació en Crotona, una ciudad de la actual Calabria en el sur de la Italia, lo que antiguamente se conocía como la Magna Grecia, es decir el territorio de la península itálica ocupado por colonos griegos. El muchacho no debía de ser de familia rica, pero su extraordinaria fuerza le hacía el candidato idóneo para representar a su ciudad en las competiciones atléticas. El joven Milón comenzó pronto a ejercitar mente y cuerpo, según algunos acudía a la escuela filosófica de Pitágoras al tiempo que entrenaba su cuerpo cargando sobre sus hombros con pequeños terneros, cuyo peso y tamaño iba incrementando a medida que el mismo crecía y aumentaba su fuerza, así se llegó a decir de él que cargó con un toro de cuatro años, lo paseó dando una vuelta a un estadio, lo mató de un golpe, y luego se lo comió él solito.

Según la creencia popular llegó a medir 2 metros de alto y su apetito era proporcional a su fuerza, absolutamente descomunal: 17 libras de carne, acompañadas de otras 17 libras de pan (1 libra griega equivaldría a unos 327´45 gramos, así que si no me fallan las matemáticas y la calculadora, consumía unos 5 kilos y medio de carne y otro tanto de pan), y todo bien regado con unos 10 litros de vino que trasegaba el muchacho al día. ¡Toda una ruina para los padres del joven! (¡Y luego se quejan los padres de adolescentes!).  

Milón de Crotona. Holland Park. Londres
Como alarde de fuerza solía retar a los jóvenes a que intentaran desplazarlo mientras colocaba su pie sobre un disco o un escudo bien engrasado, y ninguno lo logró. Además había quien afirmaba que le había visto levantar a un hombre con un dedo, y romper la cinta con la que los atletas se ceñían el pelo hinchando las venas de la frente, hazaña más difícil de lo que parece si contamos con que dichas cintas solían ser de cuero. (Vamos que ni el Schwarzenegger en sus mejores momentos). También retaba a que le abrieran la mano dentro de la cual sujetaba una granada, y nunca lo conseguían, pero la granada al abrir él mismo la mano estaba intacta. Doblar una moneda con los dedos era uno de sus juegos para impresionar a los espectadores.

Se contaba que en una ocasión, estando reunido con Pitágoras y sus alumnos, se cayó una columna y el techo se desplomó sobre ellos, Milón sujetó el techo mientras lo demás huían, y luego salió él, salvando así la vida de Pitágoras. No sabemos si por agradecimiento, pero el joven terminó casándose con una muchacha pariente del maestro, posiblemente su hija.

Milón. 1460. Louvre
En el año 540 a.C. comienza la participación de Milón en los Juegos Olímpicos, posiblemente aún en la modalidad de lucha para muchachos, por supuesto se alzó con la victoria sin grandes problemas, y ese sería el comienzo de una carrera deportiva imparable. Su siguiente competición aún en la categoría juvenil fue en los Juegos Piticos de Delfos donde ganó una nueva corona por su triunfo en la lucha. Después ya en la modalidad de adulto comenzó una larga cosecha de éxitos desde el 530 a.C.  al 526 a.C., 5 títulos olímpicos más, 6 coronas píticas más, 10 en los Juegos del Istmo, y  9 en los Juegos de Nemea. Pero es que además algunos años lo ganó todo, competición a la que acudía, competición que ganaba, algunos le venían aparecer y se rendían sin combatir tal era ya su fama. En su séptima competición en Olimpia, un joven atleta consiguió derrotarlo por agotamiento, pues se mantuvo alejado de él evitando que lo triturara como solía hacer con sus contrincantes, pero esta vez un ya mayor Milón no pudo hacer presa en el escurridizo rival. Sin embargo otras versiones hablan de que el joven Timasiteo, que también era de Crotona, y que contaba con 18 años de edad, había aprendido los movimientos de su admirado luchador al que adorada desde niño, y que entonces se negó a luchar con él por una cuestión de respeto. Era el año 512 a.C y esta última lucha sería la retirada definitiva del formidable atleta.

Los luchadores. Louvre.
El prestigio del luchador era enorme en su ciudad, en donde por supuesto de dedicaron una estatua, que según algunos el mismo cargo sobre sus hombros hasta el pedestal en el cual iba a ser ubicada. Además cuando Crotona entró en guerra con sus vecinos de Sibaris en el año 510 a.C., fue Milón quien  arengó y encabezó las tropas de su ciudad. También entonces destacó por su presencia y actuación, pues acudió al combate cubierto con una de sus coronas de victoria, vestido con una piel de león, y blandiendo una mazo, como si fuera la reencarnación del mismísimo Heracles, es decir una auténtica táctica de guerra psicológica, y si no imaginaos la cara de los sibaritas (los habitantes de Sibaris, no los otros) al ver aparecer al frente del enemigo a un gigante de 2 metros vestido como Heracles con cara de pocos amigos y fama de triturar huesos sin apenas sudar. Dicen que el espabilado deportista empleó una táctica nueva: Puso una compañía de músicos delante, y cuando la caballería de Sibaris fue a atacar, las sinfonías de la orquesta armaron tal desconcierto entre los caballos enemigos, que fue aprovechado por la caballería de Milón para contraatacar y conseguir la victoria. Yo creo que provocaron tal estruendo que pusieron en fuga a los asustados caballos.

Milón.1824. P. della Valle. A de S. Lucca. Roma
Pero es que Milón además de fuerte era un hombre inteligente, que a parte de pertenecer a la escuela pitagórica había escrito un libro, hoy perdido, titulado "Física". Asi que el forzudo además de romper objetos también rompía moldes, y destroza el mito de "cuanto más grandes y fuertes, más tontos".

Tanto llegó a ser la admiración que el atleta despertaba entre sus contemporáneos que incluso un famoso médico, Democedes, le pagó dinero para poder casarse con su hija y emparentar con la leyenda viva.

Sin embargo los años pasan y el hombre que para carros en plena carrera fue perdiendo fuerza, y sus juegos y hazañas comenzaron a ser superados. A la derrota en los últimos juegos olímpicos, siguió la humillación de no poder levantar y transportar una piedra que otro forzudo retador sí consiguió, el etolio Titormus, que fue bautizado por Milón como "El segundo Heracles", y pasó a ser considerado el hombre más fuerte. La decadencia de la edad había llegado, y fue precisamente el no resignarse a ella lo que precipitó un final que tiene mucho de moraleja legendaria más que de realidad histórica.

En el último día de su vida, Milón se adentró en un frondoso bosque y en su camino se encontró con un tronco de árbol que los leñadores no habían conseguido partir, y que finalmente habían dejado abandonado con las cuñas en su interior. Milón quiso demostrar que aún poseía su legendaria fuerza e introdujo sus manos en la hendidura para partir el tronco, pero las cuñas cayeron, y el tronco se cerró aprisionando las manos del atleta. Milón quedó cogido en una trampa de la que no pudo salir, y cuando los lobos llegaron, o según otros un león, el fornido crotonense ya no pudo defenderse y murió devorado por las fieras. Este episodio final ha sido el que curiosamente más ha gustado repetir a los artistas de todas las épocas tal vez por la triste enseñanza que trasmite.   

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