EL ESPARTACO ÁRABE

Mercado de esclavos negros en Yemen .s. XIII.
ALÍ IBN MUHAMAD Y LA REBELIÓN ZANJ

En el siglo XI los nobles de Iraq ponen en cultivo nuevas tierras cerca de Bagdad. Los grandes propietarios se animan a introducir nuevos cultivos en tierras hasta entonces improductivas por la cercanía del gran mercado de la capital. Uno de los nuevos productos es la caña de azúcar muy apreciada en el comercio con los países del Océano Índico. Pero claro la mayor superficie del terreno y las duras condiciones del cultivo exigen también mano de obra que trabaje a destajo, y para ello que mejor que la mano de obra esclava, al fin y al cabo estamos en la Edad Media y en un estado militarista.

Trata de esclavos negros por el Islam. Grabado
El Islam sin embargo no solía tratar mal a los esclavos, y mucho menos si éstos se convertían a la nueva religión. Pero la zona y el trabajo no era para andarse con muchos remilgos, y se decide traer esclavos del África negra a los que se les hace trabajar, valga la redundancia, como negros. Estos negros, llamados zani  o zanj que quiere decir precisamente eso, negro, son sometidos a unas condiciones de trabajo durísimas, y no tienen la opción de otros esclavos que tras convertirse al islam practicamente era forzosa su manumisión. Trabajar en las zonas pantanosas del delta del Tigris y Eufrates comidos por mosquitos, desecando unas zonas insalubres donde el agua cenagosa y la bichería los debía consumir rapidamente era una de las opciones de trabajo de los zanj; la otra no era mucho mejor, que te tocaran las minas de Mesopotamia en los alrededores de Basora, y en donde tenían que preparar el suelo nitroso para convertirlo en cultivable. La esperanza de vida de los zanj era bastante corta, y lo poco que vivían lo hacían miserablemente.  

Esclavitud en el Islam. Grabado
Pero en el año 868 con el califato abbasí dominando la zona algo va a cambiar,  un hombre se va a poner al frente de estos desfavorecidos, y se van a levantar contra sus amos y el poderoso califa. El hombre que los organizará y dirigirá en su lucha se llamaba Ali ibn Muhamad.

Ali ibn Muhamad es todo un enigma pues casi nada se conoce de sus orígenes, de sus comienzos, e incluso de las motivaciones que le llevaron a ponerse al frente de la rebelión. Para muchos era un hombre que a pesar de ser cultivado, de haber servido en la corte del califa Al-Muntasir entre el años años 861 y 862, tenía en sus venas sangre de esclavos,  sin embargo él afirmaba descender del yerno del profeta, mientras que otros aseguraban que él mismo había sido esclavo.

Guerreros Musulmanes. Ilustración.
Los problemas internos y externos del califato hicieron que este inquieto personaje intentara aprovecharse del caos para alzarse contra el poder, y quizás alcanzar él mismo el gobierno. Tras varios intentos fallidos de conseguir aliados, tuvo que huir, refugiarse en los pantanos del sur, fue capturado, y tras conseguir la libertad finalmente recaló en Bagdad, y comenzó una nueva campaña de ganarse adeptos. Al enterarse de las duras condiciones de los esclavos negros, comenzó a proclamarse el amigo de los zanj, y a predicar una nueva doctrina en la que afirmaba entre otras cosas que: "El califa debía de ser elegido por la comunidad de los creyentes, que debían escoger al que más se lo mereciera, aunque fuera negro".

Los descontentos con el califato abbasí, que era muchos, se iban sumando a las filas de este iluminado al que ya no sólo escuchaban los esclavos negros a los que prometía liberarlos y sacarlos de su miserable vida. Campesinos agobiados por los impuestos, nacionalistas persas que veían a los abbasíes como intrusos, beduinos, kurdos, y por su puesto los zanj engrosaron las filas de un ejército que según algunos llegó al medio millón de hombres.

Dirhama zanj de Ali Muhamad proclamándose el mahdí.
En septiembre del año 869 comenzó el levantamiento. Pronto ocuparon Basora y sus alrededores, avanzaron hacia el sur y centro de Iraq, y utilizando tácticas de guerrilla pusieron en jaque al ejercito califal que con numerosos frentes abiertos era incapaz de parar a los rebeldes. Asaltaban pueblos, aldeas y campamentos enemigos de noche, liberaban a los esclavos, tomaban armas, caballos, alimentos y cautivos, y el resto lo reducían a cenizas. Después pasaron a construir fortalezas, una marina para controlar los ríos, cobraron impuestos en la zona para mantener el creciente numero de soldados, y llegaron a acuñar moneda. Ciudades importantes cayeron en sus manos entre el 870 y el 871, y los intentos del califato por recuperarlas en el 872 terminaron en fracaso.

Los rebeldes incluso tenían su propia capital, a la que llamaron la ciudad elegida, Al-Mukhatara, y que se dedicaron a fortificar para convertirla en el centro de sus actividades. Los éxitos los animaron a la expansión y en el año 879 los rebeldes habían avanzado por el Tigris, habían alcanzado su máxima extensión y están incluso próximos a Bagdad. Sin embargo las disensiones comenzaban a aparecer en su interior: sus líderes acumulaban poder y riqueza, y se comportaban como los amos a los que habían querido derrocar.

Captura de esclavos negros. Grabado.
Es en este mismo año de 879 cuando se produce la reacción del califato, que habiendo cerrado uno de sus frentes de batalla con una victoria, fue capaz de volverse hacia los rebeldes para por fin frenar su avance. Abbu Abbas está al frente de las tropas califales (luego él mismo será califa con el nombre de Al-Mutadid) y consigue varias victorias, incluso poniendo en riesgo su vida. Los rebeldes van retrocediendo, y la política del califato de conceder el perdón a algunos de los oficiales capturados hace que comiencen las deserciones. En febrero del año 881 los rebeldes han sido acorralados, y su ciudad está sitiada. El combate por la capital rebelde acaba de comenzar y se va a prolongar más de lo esperado, a pesar del uso del fuego griego, de la destrucción de la mezquita, y de las deserciones. El líder zanj, Alí Muhamad, aprovechando que el califato tiene que retirar tropas para destinarlas a otro frente, consigue rehacer algunas de las fortificaciones caídas. En mayo del año 883 los zanj aún se resisten a la derrota, la lucha en la ciudad es encarnizada, se toma el harén de Alí, y los califales queman las reservas de cereales, pero los zanj consiguen rechazarlos. Pero la llegada de refuerzos califales en junio del 883 acaba con las esperanzas de los rebeldes. En agosto la ciudad de Mukhatara cae. Alí huye pero sorprendentemente regresa con más tropas para intentar reconquistarla, aunque sólo aguanta unos días. Finalmente la ciudad es definitivamente ocupada, y la cabeza de su líder termina en una pica camino de Bagdad.

Represalias sobre los vencidos. Ilustración.
Se desconoce si Ali ibn Muhamad murió combatiendo o si viéndose perdido se envenenó, pero durante nada menos que 14 años había encabezado una increíble revuelta de esclavos negros, y fundado un estado dentro del Califato de Bagdad. Muchos de los esclavos que se habían levantado con él, se negaron a volver a serlo, prefirieron morir combatiendo o de hambre y sed en una desesperada huida por el desierto, e incluso algunos supervivientes durante años actuaron en bandas como forajidos por la región que antes había sido su reino.

El conflicto tuvo por supuesto consecuencias, la primera y más grave para la unidad del califato fue que aprovechando la coyuntura, también se les rebeló Egipto que acabó proclamando su independencia. Las consecuencias económicas y humanas fueron devastadoras en cuanto a perdidas, pues se quemaron cosechas, se destruyeron puentes, acueductos, vías de comunicación, murieron miles de personas, e incluso en algunos de los sitios se hablaba de que los habitantes tuvieron que practicar el canibalismo. La zona quedó devastada durante años. Pero ¿y los esclavos? ¿qué sacaron de todo esto? Pues una mejora de condiciones, que ya no volverían a ser tan duras, e incluso muchos de ellos podrían por fin tener acceso a la manumisión pudiendo seguir trabajando ya como campesinos o siervos.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario