EL TRIUNFO DE LA ROSA ROJA

LA PRINCESA BLANCA

Título Original: The White Princess

Año: 2003

Nº de Episodios: 8 (55 min. cada uno)

País: Reino Unido, Estados Unidos.

Dirección: Jamie Payne, Alex Kalymnios

Reparto: Jodie Comer, Rebecca Benson, Jacob Collins-Levy, Essie Davis, Vicent Regan, Michelle Fairley, Joanne Whalley.

Marco Temporal: 1485-1499

Marco Espacial: Inglaterra



Agosto de 1485. Ricardo III ha muerto en la batalla de Bosworth. La princesa Isabel de York, Lizzie, estaba enamorada del difunto rey, pero ha sido comprometida en matrimonio con el vencedor, Enrique Tudor, para así poner fin mediante la unión de las dos casas a la larga guerra. Mientras espera para conocer a su futuro esposo, el rey Enrique VII, la princesa no puede evitar recordar los momentos de pasión vividos con el difunto Ricardo. De su ensoñación es sacada por la repentina llegada de una tropa armada a la mansión Woodville.

La nueva serie continua la historia donde la dejara "La Reina Blanca"(ver mi artículo Rosas con espinas) pues al igual que ella se basa en una exitosa novela de Philippa Gregory, y retoma la narración con lo que sucede tras la derrota y muerte de Ricardo III. De nuevo los acontecimientos son vistos desde el punto de vista de una mujer, en esta ocasión de la hija de quien fuera protagonista de la primera serie. Desde 1485 hasta 1499 se nos relatan las intrigas de la corte británica, los primeros y difíciles años de la nueva dinastía, y los enfrentamientos entre las mujeres de las casas enfrentadas.

La serie mantiene los estándares de calidad a los que nos tienen acostumbrados los británicos tanto en dirección, ambientación e interpretación como en todos aquellos detalles que hacen de este tipo de series una alegría para los hastiados ojos del espectador cansado de tanta telebasura. Si es cierto que el guión no es tan redondo como el de la anterior serie, que se incide más en las peleas de gatas, y deriva en ocasiones al folletín más típico de las telenovelas, y que algunas de las historias están metidas con calzador y cuelan poco para un espectador continental. Digo lo de continental porque a los ingleses del Brexit les habrá parecido muy oportuno algunas de las afirmaciones que deja caer la serie y no precisamente de forma muy velada: los españoles somos malos, pero malos, y nuestra reina (una infame Rosy de Palma en una escena absolutamente patética) es en realidad la responsable de los crímenes de la buenísima pareja real, los escoceses son unos traidores que se alinean con los enemigos de la corona, y los franceses (bueno, los de Borgoña) no hacen más que meter cizaña, un poco más y salen unos alemanes traidores encabezados por una tal lady Merkel dispuestos a violar a todo ingles de pura cepa.

En fin, que al margen de oportunismos políticos, que no engrandecen el producto, la serie está bastante bien, es entretenida, y está muy conseguida en cuanto al ambiente histórico en el que se desenvuelve. La veracidad de lo que cuenta es otro cantar, y es un poco sacrificada en bien del sentido dramático o del espectáculo, aunque no pierde de vista los hechos históricos básicos. Sin embargo se ha notado la salida de la BBC de la producción, y que sea la cadena Starz de capital estadounidense la que ha desarrollado esta segunda parte de la magnífica "La Reina Blanca".

La interpretación es simplemente correcta en comparación con lo que nos tienen acostumbrados los británicos, pero aún así a años luz de los actores de producciones de época de otros países, y es que éstos se lo creen, y hacen que el espectador se crea que está ante reyes, princesas, y nobles de tiempos pasados. Es una pena que no se mantuvieran los actores de la primera serie para crear sensación de continuidad, aunque no se nota demasiado. Si hay que destacar la magnífica interpretación de la joven Rebecca Benson que borda su papel de "Maggie" y que en numerosas escenas eclipsa a la que se supone es la protagonista de la serie, Jodie Comer, que no tiene el carisma de la anterior protagonista. También es meritoria la interpretación de los secundarios que rodean a la pareja protagonista que son sin duda lo más flojo de la producción.

"La princesa blanca" hay que verla para continuar la historia de "La Reina Blanca", para aprender un poco de historia de Inglaterra, para entender los convulsos momentos de tránsito entre la Edad Medoa y la llegada de las monarquías de la Edad Moderna, y por supuesto para disfrutar, pues al fin y al cabo es un espectáculo televisivo.

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