LOS SAMURAIS Y EL FRANCÉS


Jules Brunet.1890
JULES BRUNET EN JAPÓN

La atracción de Occidente por el país del Sol Naciente  viene de lejos, y tiene mucho que ver con esa cerrazón que durante años mantuvieron los japones a todo lo extranjero. El hecho de que Japón fuera un país cerrado a los extranjeros provocó en los occidentales el efecto contrario al esperado, siguiendo la vieja máxima de "cosa prohibida, cosa deseada". El descubrimiento de una cultura tan diametralmente opuesta y exótica aumentó el atractivo que a ojos de los occidentales tenía un país como Japón. Los intentos de las potencias de penetrar en el país oriental y atraerlo a sus órbitas de influencia política o comercial fueron una constante desde mediados del siglo XIX. Sin embargo no era nada fácil que un extranjero de raza blanca se ganara la confianza de los señores de la guerra japonesa y sus fieros guerreros, los samurais. Y a pesar de lo que cuenta el film "El último samurai"(2003) no fue un americano sino un francés quien luchó mano a mano con los últimos samurais. Se llamaba Jules Brunet. 

Jules Brunet
Jules nació en 1838 en Belfort, Francia. Hijo de un veterinario militar, hizo su carrera en el ejército francés, y pronto destacó en algunas de las guerras en las que participó su país. Estuvo en México de 1862 a 1864, y en ese último año recibió la Legión de Honor. En 1866 fue elegido por Napoleón III para ir a Japón con la idea de ayudar al Shogun de aquel país a modernizar su ejército. Jules Brunet irá al país oriental como asesor e instructor de artillería. Llegó en 1867 y durante un año entrenó a las tropas japonesas y él mismo ascendió al cargo de capitán.  Pero entonces se produce en Japón una revuelta contra el poder del Shogun, es la guerra Boshin, y supone la restauración del poder imperial y con él la orden de que los franceses abandonen Japón. Pero el capitán Brenet no acompaña a sus compatriotas y decide quedarse en el país.

La Guerra Boshin (1868-1869) fue una guerra civil en Japón entre los partidarios de reinstaurar el poder del emperador y los partidarios del Shogun, ambos bandos enfrentados entre otros motivos por la influencia extranjera en el país. Muchos nobles japoneses estaban descontentos con la política del shogun Tokugawa Yoshinobu  y con la creciente influencia de los extranjeros y su injerencia en la economía y política japonesa. Fue en ese marco cuando Jules Brenet decidió permanecer en el país alineándose con quienes se oponían a estas medidas. En una carta que envía al emperador Napoleón III justifica su permanencia en Japón porque la resistencia contra las medidas xenófobas se concentraba en el norte donde varios daimyos pensaban oponerse a las reformas.

Una revolución está forzando a la Misión Militar a volver a Francia. Me quedo aquí solo, yo solo personalmente quiero continuar, bajo nuevas pruebas: los resultados obtenidos por la Misión junto con el Partido del Norte, que es la facción favorable a Francia en Japón. Pronto habrá una respuesta, y los Señores de la Guerra del Norte me han ofrecido ser su alma. He aceptado, por que con la ayuda de mil oficiales y suboficiales japoneses, nuestros estudiantes, puedo dirigir los 50.000 hombres de la Confederación.

Jules Brunet con miembros de su unidad japonesa 
El militar francés había desarrollado una estrecha relación con sus alumnos japoneses de artillería. Era un hombre alto (1´85), inteligente, con un gusto por el arte y la cultura, le gusta dibujar lo que ve, es de carácter alegre, y se había ganado el respeto de los samurais a los que enseñaba el manejo de las armas modernas. Cuando Francia decide retirar a sus militares el capitán Brenet siente que es una deslealtad abandonar a sus alumnos, y su ética militar le impide marcharse por lo que presenta su renuncia, que sin embargo es rechazada. Ahora Brunet se encuentra en una situación complicada, pues Francia ha declarado su neutralidad en la guerra civil, pero él sigue al servicio de uno de los dos bandos y siendo militar francés. Para solucionar su situación se le concede una licencia de un año de ausencia desde febrero de 1869. Jules Brunet sigue en Japón pero ahora como simple particular, con él se quedan otros oficiales.

La artillería pesada en manos de los partidarios del emperador van haciendo que la guerra se incline a su favor, y que los partidarios del shogun huyan hacia la isla de Hokkaido al norte del país. Tras la derrota en marzo de las tropas del shogun, Brunet y los otros oficiales franceses huyen con los supervivientes de la batalla de Koshu-Katsunama. Pero los rebeldes no se rinden y el capitán francés incluso llega a comandar un grupo que tomaron por asalto la fortaleza de Goryokaku, y capturan Hakonate.

Takeaki Enomoto
Desde el 25 de diciembre de 1868 se ha fundado en este lugar un núcleo de resistencia, la República de Ezo, que dirige Enomoto Takeaki un antiguo almirante ahora reconvertido en presidente de esta república secesionista que sigue el modelo constitucional de los Estados Unidos. Jules Brunet es el encargado de ayudar y asesorar en la fortificación de la isla por medio de la artillería en la que él es el experto. Convertido en consejero militar del Ministro de la Guerra continua enseñando el manejo de las armas modernas. Otori Keisuke será el comandante supremo del ejército, pero su segundo es Brunet que hace jurarle lealtad a los oficiales japoneses a su mando. Crea cuatro brigadas comandadas por uno de sus compatriotas, y cada media brigada por un oficial japonés, Su capacidad organizativa, de mando, y su poder de convicción entre los japoneses es sorprendente, así lo hace constar un oficial:

...aduanas, urbanismo, fortificaciones, ejército; todo pasó por sus manos. Los japoneses son marionetas a las que manipula con habilidad...ha llevado a cabo una Revolución Francesa como la de 1789 en el nuevo Japón; la elección de líderes y la determinación del rango por méritos y no por cuna - son cosas fabulosas para este país, y él ha podido hacer las cosas muy bien, teniendo en cuenta la seriedad de la situación.

Batalla naval de Hakodate. Mayo 1869.. Grabado
Pero el emperador no iba a permitir una república separatista en su territorio y dirige sus ejércitos contra la isla.

Desde marzo comienza una heroica resistencia donde 3000 hombres, entre los que se encontraban Jules Brunet y sus cuatro compañeros, se enfrentan al ejército imperial de al menos 10.000. Aunque la República de Ezo ha sido reconocida por las potencias europeas eso no va a frenar al emperador Meiji.

La armada imperial y los restos de la del soghun se enfrentan en la batalla naval de la bahía de Hakodate entre el 4 y el 10 de mayo de 1869. Los buques extranjeros en la zona se mantuvieron neutrales, al menos el británico y el francés, ya que dos barcos americanos ayudaron a desembarcar tropas imperiales en la isla de Hokkaido. La armada rebelde es derrotada, y las potencias extranjeras empiezan a pensar en retirar a aquellos asesores que aún se mantienen en el campo de batalla, como es el caso de Brunet. La inferioridad numérica de las tropas de la República de Ezo es considerable, y cuando comienza el asalto de Goryokaku, la principal fortaleza de los partidarios del shogun, es evidente que tarde o temprano van a ser derrotados. En el último bastión rebelde sólo quedan 800 hombre, en frente 8000 soldados imperiales. Los occidentales insisten en evacuar a los suyos cuando comienza el asedio. La corbeta francesa "Coetlogon" recibe a los militares franceses que huyen de la debacle el 8 de junio. El 30 del mismo mes finalmente la última fortaleza se rinde. Su presidente se entrega y la efímera República de Ezo pasa a mejor vida.

Fortaleza de Goryokaku en la actualidad. 
Jules Brunet llevado a Saigón, y luego a Francia, es juzgado en su país por interferir en los asuntos internos de una nación extranjera. Japón solicita a Francia que se castigue al rebelde. Pero las simpatías del pueblo están con el capitán, y éste se libra con una suspensión de sueldo, y unos castigos más aparentes que reales. De hecho en febrero de 1870 es subdirector de una fábrica de armas, y vuelve a incorporarse al ejercito durante la guerra franco prusiana.

Enomoto sin embargo llegará a ser perdonado por el emperador, incluso formará parte años más tarde del gobierno. Con su influencia y en una especie de broma paradójica el antiguo rebelde consigue que el gobierno japonés, que durante años pidió el castigo de Brunet, lo condecore en 1881 y 1885, entregándole las medallas en la embajada japonesa en París. Jules Brunet vivirá hasta 1911 y su historia servirá de base para la película "El último samurai"(2003).

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