DUELO DE SEDUCTORES

LA APUESTA DE CASANOVA


Título Original: Vetro


Autor: Orazio Bagnasco


Año de Publicación: 2000


País: Italia


Marco Temporal: 1754-1755


Marco Espacial: Italia 


9 de febrero de 1755 Un caballero y su acompañante se aproximan en góndola hasta la isla de Murano. Rodeados del máximo secreto ambas figuras se introducen en los locales donde se fabrica el cristal, y en los que los hornos aún están encendidos. El segundo hombre siguiendo las ordenes del caballero abre las cajas llenas de finísimas copas y las vuelca rompiendo la frágil artesanía. Unos ruidos en el exterior interrumpen la labor destructora. Dos de las más temibles espadas de Europa se encuentran frente a frente.

La acción de la novela se desarrolla en unos pocos meses desde octubre de 1754, momento en que se conocen los dos antagonistas, Giacomo Casanova y Don Juan Tenorio, hasta que se enfrentan en un duelo en la isla de Murano. A dicha isla les ha conducido la obtención de un precioso servicio de mesa realizado por los vidrieros de la isla que servirá para consolidar la paz entre Austria y Francia, y como regalo de madame de Pompadour al monarca francés.

Bognasco que se había cosechado un auténtico éxito con su primera novela, "El banquete", lo volvió intentar con esta segunda y última novela, pues fue publicada ya póstumamente, pero no repitió éxito a pesar del atractivo de la propuesta y de los personajes. El financiero y sibarita Orazio Bognasco metido a novelista, propietario de hoteles y coleccionista de libros de cocina como gran aficionado a la cocina que era, intenta rendirle culto a uno de los personajes emblemáticos del siglo XVIII italiano, el veneciano Casanova, para ello lo contrapone a otro gran seductor, aunque este literario, el Tenorio español. El enfrentamiento entre dos maneras diferentes de entender la vida y el amor podía haber creado una de las grandes novelas de la literatura de aventuras e incluso histórica, pero el autor se pierde demasiado en su admiración por Casanova. Don Juan queda relegado a un papel del villano de segunda, y aunque transplantado desde la ficción y el tiempo para hacerlo coincidir con el histórico veneciano se desaprovecha todo el potencial de un supuesto enfrentamiento entre dos hombres que según algunos psicólogos estereotipan muy bien dos personalidades: "el hombre que ama a todas las mujeres" y "el hombre incapaz de amar a ninguna".

La novela que bebe las fuentes de las auténticas "Memorias de Casanova", olvida casi por completo el personaje del español, se centra en las aventuras del italiano, y en su intento de cumplir el encargo de obtener el cristal de Murano, y la trama se diluye en una sucesión de escarceos amorosos, encuentros con diplomáticos, cristaleros, etc, hasta desembocar casi terminando la novela en el supuesto desafío que llevará al enfrentamiento de los dos grandes seductores.

Si bien el libro es ligero y fácil de leer al finalizar la lectura te queda la sensación de inacabado, de inconcluso, de que se pudo contar mucho más, tal vez la muerte del escritor obligó a publicar una novela  que estaba por pulir, que iba a formar parte de una saga, o que sencillamente el autor no había terminado. Me quedo con la definición que ambos rivales de aplican mutuamente:  

"Fue Giacomo quien rompió el silencio, vuelto hacia don Juan:

- Vos necesitáis, en toda ocasión, humillar a las mujeres que tienen la mala suerte de amaros. ¡Para hacerlo no vaciáis en usar incluso a vuestro sirviente! ¡si para estar satisfecho con la conquista debéis comportaros siempre así, sois más bien un  miserable amante!

- ¡Mirad quien habla! ¡Precisamente vos, mezquino comediante italiano! ¡Vos, que para conquistar a una mujer estaríais dispuesto a arrastraros a sus pies, a llenarla de regalos e incluso a prometerle el mundo entero!"

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