EL HÉROE Y LA INMORTALIDAD

Gilgamesh y Enkidu. Wael Tarabieh. 1996.
GILGAMESH DE URUK

Gilgamesh tiene el honor de ser el primer héroe conocido de la humanidad. Su historia se reconstruyó gracias sobre todo a unas tablillas de arcilla encontradas en Ninive. La historia del héroe sumerio pasó a otros ambientes del mundo mesopotámico y fue creciendo con los siglos y con las civilizaciones que ocuparon la zona. Hoy los fragmentos que conservamos de sus aventuras se reúnen en la llamada "Epopeya de Gilgamesh".  

Gilgamesh. 713 a.C. Louvre
Gilgamesh es el rey mítico de la ciudad de Uruk en Mesopotamia. Fue creado por la diosa Aruru como un ser semidivino ya  que era dos tercios dios y un tercio hombre. Por ello Gilgamesh que había sido puesto a gobernar la ciudad estado tenía poderes propios de un semidiós en los que destacaba su enorme fuerza física. Pero los ciudadanos de Uruk cansados de la tiranía del rey le ruegan a los dioses para que les libre de él, ya que no hay nadie lo suficientemente poderoso para oponersele. Entonces la diosa decide crear un doble de Gilgamesh para que se enfrente a él, Enkidu.

Enkidu es creado con la fuerza sobrehumana de Gilgamesh, pero sin ningún atisbo de la civilización de aquel. Vive en los bosques, se cubre con pieles, y come y vive con los animales, a los que libra de las trampas de los hombres, incluso se le representa como mitad hombre mitad bestia. Las noticias y las quejas en torno a este salvaje que se comporta como un animal más llegan a oídos del rey de Uruk. Gilgamesh entonces piensa que la manera de civilizar al salvaje es que éste conozca el amor de una mujer, de manera que le envía a una experta en la materia, la mejor prostituta del templo de Isthar. Cuando Enkidu goza de las artes de la hermosa enviada, decide abandonar sus primitivas costumbres, dejar los bosques y acudir a la ciudad, además los animales reconociendo el cambio operado en su antiguo aliado huyen de él.

Enkidu contra un león. Sello mesopotámico.
En Uruk se va a producir el choque entre los dos colosos. Enkidu y Gilgamesh se enfrentan en una lucha a brazo partido, pero ni con toda su fuerza sobrehumana el rey de Uruk es capaz de derrotar al formidable salvaje. Las fuerzas de Gilgamesh comienzan a flaquear, cuando Enkidu sorprendentemente cesa en su ataque y, admirado por el valor del rey, le ofrece su amistad. Desde ese momento los enemigos se vuelven camaradas y forjan una amistad inseparable que les llevara a compartir aventuras y hazañas.

Las aventuras de los dos héroes les llevan a enfrentarse a monstruos y fieras poniendo a prueba su valentía y fortaleza. Vencen juntos al gigante Humbaba que vomitaba fuego y vivía en el bosque de los Cedros, luego se enfrentan al toro celeste enviado por la diosa Isthar. Enkidu derrota al toro y arroja un trozo de la carne de la fiera al rostro de la misma diosa a la que insulta.

Los camaradas se han ganado el odio de la diosa, Gilgamesh por no haber cedido a sus insinuaciones amorosas, y Enkidu por haberla insultado. El engreimiento de los dos amigos ha provocado que los dioses decreten su castigo. Han de morir. Finalmente sólo Enkidu pagará el precio, y así el hombre bestia, enferma y muere en brazos de su inseparable amigo que le llora desconsolado.

Gilgamesh y Enkidu.
Desde ese momento la mortalidad se convertirá en una obsesión para el héroe superviviente. Gilgamesh ya no descansará en su búsqueda del remedio que sea capaz de detener la muerte. Las aventuras en solitario de Gilgamesh están ahora destinadas a alcanzar la inmortalidad, y en su deambular decide ir en busca del único hombre que se dice la ha alcanzado, el superviviente del diluvio universal, Utnapishtim, quien junto con su esposa viven en un apartado lugar que es un auténtico paraíso en la tierra.

Acogido por Utnapishtim Gilgamesh insiste en conocer el secreto de la inmortalidad, pero su anfitrión insiste en que ese es un don vedado a los hombres, y que sólo poseen los dioses. Pero el rey de Uruk no se deja convencer, sabe que Utnapishtim ha vivido miles de años y debe de haber una forma de evitar la muerte, y éste le somete a una prueba para demostrarle su debilidad y que no es digno. Gilgamesh debe permanecer 6 días y 7 noches sin dormir. El héroe es incapaz de mantenerse despierto y pierde su oportunidad. Sin embargo la esposa de Utnapishtim convence a éste para que revele al de Uruk el secreto. Por fin Gilgamesh obtiene parte de lo que ha venido buscando: existe una planta en el fondo del mar que si bien no otorga la inmortalidad si devuelve la juventud, algo que permite prolongar la vida considerablemente.

Gilgamesh y la serpiente. Ilustración de Ludmila Zeman.
Ahora el héroe sabe lo que ha de buscar y en donde. Nada bajo el agua hasta encontrar la planta milagrosa. Que debía de ser casi imposible de obtener o bien sólo quedaba una mata, pues si no no se explica lo que ocurre a continuación.  De regreso a su ciudad Gilgamesh se da un baño en un río cercano, luego se tumba en su orilla para secarse y descansar. La planta que tan dificultosamente ha obtenido queda a su lado, y mientras él duerme, una enorme serpiente sale del agua y roba la planta. Como consecuencia Gilgamesh cansado y derrotado vuelve a su ciudad sin el remedio, mientras desde ese día las serpientes tendrán la facultad de mudar de piel y ser eternamente jóvenes.

Gilgamesh y Enkidu vs el toro celestre. Sello cilíndrico.
Diferentes versiones de las aventuras de Gilgamesh circulaban por el Próximo Oriente en la antigüedad. Algunas versiones hacían descender a Enkidu a los infiernos donde quedaba atrapado mientras intentaba recuperar unos instrumentos musicales fabricados por su amigo. Griegos y judíos, entre otros pueblos, adaptaron las aventuras del héroe sumerio después que babilonios, asirios, o acadios las hicieran suyas. Las hazañas de Heracles, las aventuras de Teseo y su inseparable Piritoo, o el mismo Sansón, son personajes inspirados en Gilgamesh. Sin embargo hasta hace poco no se conocía cuál había sido el destino final del héroe original.

Una de las tablillas con el poema de Gilgamesh. Iraq 
En el año 2001 un nuevo grupo de tablillas salieron a la luz procedentes de Iraq. Examinadas por el asiriólogo Giovanni Pettinato, éste reconstruye el que pudo haber sido el final de Gilgamesh. Cuando los dioses le niegan la inmortalidad, si le garantizan que reinará como una especie de juez en el inframundo. El rey de Uruk decide autoinmolarse con gran parte de su corte, y se hace construir un mausoleo tras desviar el curso de Eufrates y el Tigris. Una vez cometido el suicidio las presas y embalses serían retirados y las aguas cubrirían la tumba del legendario rey.

Pero la historia de Gilgamesh aún no había terminado, al menos del poema que cuenta sus aventuras, pues en el 2011, luego de que el Museo de Bagdad recuperara algunas de las tablillas saqueadas, pagando y sin preguntar, entre los fragmentos expuestos de nuevo, un investigador descubrió nuevas líneas del poema. Ahora la "Epopeya de Gilgamesh" tenía algunos fragmentos más que añadir a lo que contaba. Miles de años después un héroe, que se cree que representaba a un rey real, se resiste a ser olvidado, y sigue dando que hablar, al menos a unos cuantos. Incluso una expedición alemana en el 2003 aseguraba haber hallado indicios de la existencia real de la tumba de Gilgamesh. ¿Cuánto más no queda por desvelar sobre el misterioso rey de Uruk? ¿Algún día descubriremos que Gilgamesh al igual que Troya era algo más que un mito? 

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