EL BOER Y EL MAORÍ

TRACKER


Título Original: Tracker

Año: 2010

Duración: 103 min.

País: Nueva Zelanda, Reino Unido

Dirección: Ian Sharp

Reparto: Ray Winstone, Temuera Morrison, Gareth Reeves, Mark Mitchinson, Dan Musgrove, Andy Anderson, Mick Rose, Jodie Hillock, Jed Brophy.

Marco Temporal: 1903

Marco Espacial: Nueva Zelanda


Nueva Zelanda 1903. La guerra anglo-boer ha terminado y los soldados neozelandeses que sirvieron al Imperio en su guerra regresan a casa. Con ellos vienen algunos de los derrotados, los boers de origen holandés que han perdido sus casas y su familia y que buscan empezar una nueva vida en un remoto lugar. Entre esos hombres sin patria ni hogar se encuentra Arjan van Diemen, un antiguo líder boer y magnífico rastreador. El destino del sudafricano se cruzará con el de un arponero maorí, Kereama, y ambos aprenderán que a pesar de sus diferencias tienen también mucho en común. 

El director, Ian Sharp, admirador de John Ford filma este western crepuscular ambientado y rodado en tierras de Nueva Zelanda. Dos personajes de mundos contrapuestos un boer y un maorí se convertirán en los protagonistas de una cacería humana a través de los espectaculares paisajes neozelandeses. Uno como cazador, interpretado por Ray Winstone, y otro como presa, el actor de origen maorí Temuera Morrison, establecen un intenso duelo (también interpretativo) que al final les acerca más de lo que les aleja. Ambos provienen de los rincones del Imperio británico, ambos son ciudadanos de segunda, ambos saben lo que es sufrir las injusticias de un imperio colonial que considera a los vencidos o conquistados como seres inferiores, pero ambos por avatares del destino se encuentran enfrentados.

El film con las maneras de un western moderno combina la aventura con interesantes reflexiones sobre la guerra, la diversidad cultural, la soberbia de los vencedores, etc. A nivel histórico es interesante sobre todo por esa imagen que trasmite de un colonialismo a punto de colapsar, de unos imperios siempre en guerra por mantener y agrandar sus territorios, y que terminarán por enfrentarse entre sí y contra sus propios administrados hartos de tanta injusticia. El personaje de van Dimen representa al derrotado, al vencido, al hombre que a pesar de ser de la misma raza de los vencedores nunca será como ellos. Kereama, es el salvaje de otra raza, y que por muy civilizado e integrado que se crea jamás será un ciudadano de primera, y por supuesto no tendrá los mismos derechos que ellos. Los personajes británicos más estereotipados, con ese oficial culto y tolerante y ese sargento borracho, inculto, y por tanto epítome de todas las maldades del colonialismo, cumplen con su función dándole el tono adecuado a la película.

Tal vez el tema no sea lo más original que hayamos visto en el cine, pero esta bien contado, y el resultado es un film entretenido, que cuenta más cosas de las que en un principio parece, y en el que incluso podríamos rastrear las bases de esa actitud británica tan criticada de supuesta superioridad moral ante todo lo foráneo. Por ello resulta curioso y gratificante que el director y una parte de la producción sean británicos y realicen esta película de aventuras con una cierta dosis de autocrítica.

Si bien el film se podría inscribir en el genero de aventuras e incluso en el del "oeste", y su aspecto histórico queda circunscrito a la ambientación en ese año de 1903, los aspectos ya comentados la hacen digna de ser visionada por los aficionados al buen cine que no siempre llega de Hollywood, y demuestra que hasta en los países más remotos (hablo desde España, claro) tienen mucho que contar.

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