EL BASTARDO Y LA EMPERATRIZ

TEODORA, EMPERATRIZ DE BIZANCIO


Título Original: The Bearkeeper´s Daughter


Autor: Gillian Bradshaw


Año de Publicación: 1987


País: Estados Unidos


Marco Temporal: 542-548


Marco Espacial: Bizancio


Juan llega de provincias a la capital del Imperio, Constantinopla. Llega casi sin recursos pero con una idea en mente, entrar en la corte y averiguar quien es en realidad. Juan debe hablar con la emperatriz Teodora para confirmar si lo que su padre le dijo sobre su nacimiento era cierto.

Gillian Bradshaw continua en esta novela su trilogía de novelas centradas en el Imperio Romano Oriental, o lo que hoy conocemos como Imperio Bizantino (¡cuidado que ya me pusieron verde en otro artículo por llamarlo así!). Su ciclo narrativo oriental no es propiamente una trilogía al uso, entre novela y novela pasan bastantes años, los protagonistas ni son los mismos ni tienen nada que ver, pero la historia que cuenta sirve para ir retratando la evolución histórica de la zona. Los protagonistas de sus novelas no son grandes figuras, pero sí se codean con ellas o participan en los acontecimientos de su época. En la primera novela "El faro de Alejandría" (ver Doctora en la Tracia) es una joven médico la que nos introduce en pleno siglo IV. En esta segunda y a pesar del título es un joven cortesano, Juan, quien nos paseará por el siglo VI en la corte del poderoso Justiniano I (r. 527-565).

Teodora. Mosaico. s. VI. San Vital de Ravena.
La hábil escritora anglosajona coge un pasaje de la "Historia Secreta" de Procopio en la cual el historiador y cuentista habla de un hijo ilegitimo de la emperatriz Teodora, y monta toda una ficción histórica para chuparse los dedos. Pero que quede claro para el lector desprevenido que "Teodora, emperatriz de Bizancio" no es una novela biográfica de la emperatriz, y que aunque acabemos por saber muchas cosas sobre ella, el protagonista es su supuesto hijo ilegítimo, Juan. Ni siquiera comienza la narración por los primeros años de la soberana, sino que su hijo llega ya crecidito a la corte, después de la peste del 542 que asoló el Imperio y que a punto estuvo de terminar con la vida del emperador.

La corte de Justiniano y su esposa Teodora ha supuesto una auténtica fuente de inspiración para los escritores de novela histórica y ha dado grandes novelas históricas de los auténticos maestros del género (como veremos en futuras entregas). Gillian Bradshaw no decepciona. Su novela puede ni ser la más exhaustiva ni la más completa sobre Teodora o Justiniano, pero sus personajes están vivos, respiran, y los ambientes por los que se mueven casi se pueden tocar. A pesar de que ésta quizás sea la menos intensa de las tres novelas, su lectura contribuye al mosaico que la escritora monta con sus otras dos obras. "Teodora, emperatriz de Bizancio" se puede leer independientemente de los otras dos, pero por ser la más floja debe quedar arropada entre la que la precede y la que la continúa. ¿Quiere esto decir que la novela protagonizada por este hijo espurio de la emperatriz es mala? En absoluto, pero lo conocido del tema, lo circunscrito que está a unos pocos años, y la falsas expectativas creadas con el erróneo título, pueden desanimar a alguno. Craso error. A la Bradshaw hay que darle una oportunidad siempre.  

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