DOS DIOSES FRENTE A FRENTE

Horus y Seth. Detalle estatua Sesostris I
HORUS Y SETH LUCHAN POR LA CORONA 

Muerto Osiris el dios Seth ha usurpado el trono de Egipto, pero su sobrino Horus, hijo del fallecido, no está dispuesto a dejarlo correr. Cuando Horus llega a la edad adulta y se siente lo suficientemente fuerte decide reclamar el trono de su padre con la ayuda de su madre Isis. Para hacer valer sus derechos Horus convoca a la asamblea de dioses, la Enéada (los nueve), para que le restituyan la corona. En ese momento comienza una batalla entre los dos dioses por conseguir que los otros dioses fallen a su favor que está llena de todo tipo de peleas, argumentos, triquiñuelas, y muy poco juego limpio. Una pelea antológica, no siempre bien contada (cosas de la censura), que deja en pañales a las peleas de nuestros políticos por hacerse con una suculenta concejalía de urbanismo.

Relieve del dios Horus. Templo de Dendera. Egipto.
Cuando Horus e Isis presentan su reclamación no todos los dioses son partidarios de entregarle el trono al dios de cabeza de halcón. Es cierto que reconocen su derecho de sucesión, pero su juventud es un punto en su contra. Seth reivindica su derecho basándose en la inexperiencia de su sobrino y en que él ya está gobernando, y como es lógico no está dispuesto a dejar el poder. Seth llega incluso a negarse a seguir debatiendo la cuestión mientras Isis o cualquier otra mujer éste presente en la asamblea. El belicoso dios trata de aislar al imberbe rival de los sabios consejos de la astuta madre. Los demás dioses para contentar al furibundo dios trasladan la reunión a una isla en medio del río y se prohíbe el acceso a ella a cualquier mujer. Seth se ha apuntado el primer tanto de esta batalla por el trono: Ha conseguido aislar al inexperto cachorro de su sabia consejera. Isis sin embargo no se arredra, se disfraza de ancianita (como en todo cuento clásico que se precie) y soborna a un barquero para que la lleve a la isla. En la isla Isis acecha a Seth al que aborda cuando se encuentra sólo, entonces presentándose como una llorosa viuda le ruega que sea su paladín ya que un matón quiere robarle a su joven hijo los rebaños que pastoreaba su marido ahora fallecido, el desprevenido Seth pica, y promete darle su merecido al villano. Cuando Isis descubre la trampa, la rabia de Seth le delata, y los dioses se enteran de la jugada maestra. Los dioses al conocer la sentencia del mismo Seth deciden entregarle la corona a Horus. Si el primer punto había ido para Set, Horus por medio de su madre Isis se apunta el juego. Pero la partida estaba lejos de haber terminado.

Dios Seth. Relieve en el templo de Karnak. Egipto.
Seth se resiste a ceder la corona y reta al aspirante a un combate bajo las aguas del Nilo. Ambos se transformarán en hipopótamos y lucharán en las profundidades hasta que el primero en salir a la superficie pierda el desafío. Horus deseoso de impresionar a los otros dioses aceptó el reto para desesperación de su madre Isis, que ya se imaginaba a su pequeñuelo masacrado por el bruto de su tío. La diosa, armada de un arpón, intenta ayudar a su hijo y lanza el arma al agua arrastrando a uno de los hipopótamos a la superficie, pero con la mala suerte de que el alancelado es nada menos que su hijo, que se queja de la metedura de pata de la madre. Isis suelta a su muchacho y vuelve a lanzar el arpón sujeto con una cuerda, y esta vez sí, es Seth quien emerge chillando enfurecido y suplicando piedad a su hermana. La diosa, que no debía de tener un buen día, suelta compadecida a Seth, y entonces se termina la pelea. Es de suponer que los dioses dieran por inválida la lucha debido a la injerencia de Isis. Horus, harto y humillado por las interferencias de su madre, sale del agua preso de furia y decapita de un tajo a su madre. Menos mal que la diosa tiene poderes mágicos y camina sin cabeza como si tal cosa, mientras su hijo lleva su cabeza bajo el brazo. Al final la diosa se restaura a su estado original, pero su hijo se marcha, suponemos que para que se le pasara un poco el enfado.

Seth transformado en hipopótamo. Templo de Edfu. Egipto. 
Seth aprovecha que Horus se ha alejado de los dioses y de su madre para acecharlo, le sorprende en un oasis y le arranca los ojos. Con Horus mutilado, Seth parece haber ganado la partida. Pero la diosa Hathor encontró al cegado Horus y le devolvió la vista. Entonces la asamblea de dioses, harta ya de tanto combate y disputa, ordena a los dos dioses que hagan las paces, que se tomen algo juntos, y que con una buena comida y una mejor bebida en la barriga hagan las paces y dejen de fastidiar al resto (Resumiendo: que se vayan de copas juntos y dejen de ser unos cansinos). Horus y Seth se van juntos y es aquí cuando se produce uno de los episodios más controvertidos y censurados de su lucha.

Isis. Templo de Filé. Egipto.
Los dos dioses culminan la noche de juerga en la casa de Seth. El dios del caos invita a su sobrino a pasar la noche en su morada, y como se dice ahora "una cosa llevó a la otra". Los dos enemigos acabaron juntos en la cama. ¿Violación o noche de sexo desbocado? El caso es que Horus termina con el miembro viril de Seth en su divino trasero, y para cuando quiere darse cuenta todo está consumado, y sólo acierta a llenarse las manos con el rebosante semen de su contrincante. Horus, como todo hijo de mama que se precie, corre a quejarse a Isis, enseñándole sus manos llenas de la semilla de su tío, quejándose de lo que éste le había hecho. La madre horrorizada, corta las manos del muchacho y las arroja al Nilo (¡qué manía con cortar cosas tiene esta familia!). Luego hace algo de lo más raro, por llamarlo de alguna forma, además de fabricarle unas nuevas manos al chico, le da un ungüento para que éste se lo ponga en la punta de el...Bueno ahí. Ahora es Horus quien riega de semen el bote que le pone su madre. Luego Isis con el tarro lleno de la semilla horusiana se acerca al jardinero de Seth, al que de nuevo hemos de imaginar que soborna, y le conmina a untar las lechugas que diariamente recoge y se come el dios con la especial crema que ella trae en su tarro. Por supuesto Seth, ignorante del nuevo ingrediente de su ensalada, disfruta de un refrigerio extrañamente condimentado. Toda una guarrada, pero que tenía un fin.   

Seth, Horus e Isis. Templo de Edfu. Egipto.
La homosexualidad pasiva, como en casi todo el mundo antiguo, estaba mal vista en Egipto. Para aclararnos acostarse dos hombres podía ser tolerado pero sólo para uno de ellos, el que hiciera el papel de varón. En esta mentalidad radicaba el truco de Seth. Tras pasar la noche juntos, ambos se presentaron ante el tribunal de los dioses para presentar sus alegaciones. Seth argumentó muy sibilinamente que había hecho uso de Horus como mujer y que había sembrado su semilla en él, algo que por supuesto lo inhabilitaba como gobernante serio y respetado. Los dioses escandalizados miraron con horror a Horus. Pero entonces la astuta Isis puso en marcha su plan e instó a los dioses a que con sus poderes instaran a salir el semen de donde hubiera sido depositado. Thot convocó la semilla de Seth y ésta salió del agua del Nilo, de manera que éste quedó como un mentiroso. Cuando se convocó el semen de Horus éste salió de dentro de Seth. La escena es absolutamente surrealista y no entró en más detalles, aunque sí que el semen antes de salir habló con los dioses preguntando por donde tenía que aparecer (vamos que los espermatozoides de los dioses egipcios son unos auténticos portentos. Al final Woody Allen iba a tener razón)

Horus contra Seth. Edfu. Egipto.
Ahora todas las ventajas van ya para Horus, la corona está perdida para Seth. Pero este dios no se resigna, es la divinidad de la fuerza bruta, del caos, del desierto, ¿alguien de verdad se creía que iba a entregar la corona sin luchar? Seth se niega a dejar el trono sin pelear antes con el candidato. La propuesta es construir una barca y realizar cada uno con su embarcación una carrera por el Nilo, y el ganador se queda con todo. Horus construye a escondidas un barco de madera que recubre con yeso dándole apariencia de ser de piedra. Seth que ha espiado a Horus, y sabiendo de las tretas de Isis, se imagina que un barco de piedra será más resistente y construye uno, pero más grande que el de su rival. Como era de esperar cuando ambos entran en el agua con sus embarcaciones, la de Seth se hunde y la de Horus permanece a flote con el joven dios en pie sobre ella. Seth enfurecido se transforma en hipopótamo y embiste la barca de Horus que se astilla por ser de madera. Horus armado con su lanza se enfrenta al Seth hipopótamo, y sólo la intervención de los otros dioses para la batalla.

Ra en su barca solar con Seth luchando con Apofis. 
El conflicto entre los dos dioses llevaba años sin resolverse (80 según los cómputos divinos, claro que para ellos el tiempo no pasa igual). La Enéada recurren a Osiris para que decida quien ha de ser su sucesor, y éste se pronuncia a favor de su hijo. Seth es capturado por Isis y cargado de cadenas. Juzgado por sus divinos camaradas no tiene más remedio que reconocer a Horus como el legítimo gobernante de Egipto. Seth pasará a ser el gobernante del desierto y a ayudar al dios Ra a llevar la barca solar combatiendo con la serpiente Apofis. De esta forma el largo y extraño conflicto quedó finalmente solucionado.

El magnífico templo de Edfu en Egipto dedicado a Horus y construido en época tolomeica tiene sus paredes grabadas con unos excelentes relieves en donde se cuenta y escenifica esta lucha por el poder entre Horus y Seth.    

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