EL ILUSTRADO Y LOS EXPEDIENTES X

EL MARQUÉS DE ANAON



Título Original: Le Marquis d'Anaon

Guionista: Fabien Vehlmann

Dibujante: Matthieu Bonhomme

Año de Publicación: 2002-2008

País: Francia

Marco Temporal: 1722-1731

Marco Espacial: Francia, Egipto




En la década de los años 20 del siglo XVIII llega a la isla de Brac en la Bretaña francesa Jean-Baptiste Poulain. Cuando desembarca y los lugareños se enteran de que va a trabajar como preceptor del hijo del Barón se apartan de él horrorizados. La llegada del enviado del noble para recoger al maestro no ayuda a mejorar las cosas.

Las cinco aventuras que componen el ciclo cuentan los desvelos de un joven que casi sin quererlo se convierte en un especialista en desentrañar misterios aparentemente sobrenaturales. Pronto en Francia corre la voz de que alguien a quien apodan "El Marques de Anaon" es capaz de enfrentarse a demonios, brujas, fantasmas, y demás seres sobrenaturales, y los extraños casos le salen al paso. Crímenes violentos suelen desencadenar las investigaciones de "el marqués" quien suele terminar por descubrir que los sucesos son obra de simples mortales que usan el terror y la superstición para ocultar sus maldades.

Aunque el contexto histórico sólo es una excusa para unas historietas de aventuras que oscilan entre el misterio y el terror, la caracterización de los personajes, de los ambientes de los pueblos franceses, es impresionante. La lucha de un ilustrado como es el protagonista por traer la luz de la razón frente a las tinieblas de la superstición es una perfecta metáfora de lo que representó en Europa la Ilustración. En "El Marqués de Anaon" no encontraremos personajes históricos, ni batallas épicas, ni siquiera intrigas palaciegas, sólo un hombre contra la superstición, los prejuicios y el oscurantismo, pero está tan bien contado que es una serie de cómics que no se pueden dejar escapar. La serie de Vehlmann y Bonhomme es al cómic lo que "El pacto de los lobos" o "Vidocq" lo son al cine francés.

Los guiones son auténticas historias de misterio al estilo de la aventura más siniestra de Sherlock Holmes, "El perro de los Baskerville", pero ambientadas en los rincones más apartados de la Francia del siglo XVIII, salvo la última que se desarrolla en Egipto. El solitario protagonista es un auténtico imán para los sicópatas camuflados que no dejan de cruzarse en su camino y a los que muchas veces su sola presencia termina por poner al descubierto. La narración es ágil y entretenida aunque se echa de menos una mayor contextualización histórica o al menos alguna referencia más precisa del tiempo en el que se mueve el protagonista. Sólo se hace una referencia al espacio temporal en el curioso prólogo del tercer tomo, donde ubica una de sus primeras aventuras en 1722 y afirma encontrarse en el año 1731. Basándose en leyendas tradicionales el guionista explora los temores de toda una sociedad.

El dibujo de Bonhomme es demasiado esquemático, a veces frío, algo que si bien es adecuado para otras narraciones aquí le hacen perder fuerza a los oscuros guiones. Otro dibujante incluso otros colores y juegos de luces y sombras más realistas hubieran creado auténticos cómics de impacto, de esos que en poco tiempo se convierten en series "de culto"; aún así Bonhomme sin brillar, cumple.  

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