EN UN MAR DE DUDAS

EL BOBO ILUSTRADO


Título Original: El bobo ilustrado


Autor: José Antonio Gabriel y Galán


Año de Publicación: 1986


País: España


Marco Temporal: 1808


Marco Espacial: España


Verano de 1808. José Bonaparte, hermano de Napoleón, está a punto de entrar en la capital de España donde comenzará a reinar bajo el título de José I, aunque el pueblo español siempre le llamara con desprecio "Pepe Botella". Un periodista de La Gaceta de Madrid, don Pedro de Vergara se niega a abandonar la capital a pesar de la insistencia de su esposa quien en compañía del hijo de ambos emprende la huida de la ciudad en dirección a Andalucía donde se encuentra la casa paterna. Pedro no sólo se queda en Madrid porque lo considera casi una obligación dada su profesión si no que además la salida de la mujer y el niño le suponen una auténtica liberación.

La novela de Gabriel y Galán se desarrolla en la corte del rey intruso Jose I durante el año 1808, y tiene por protagonista a un periodista madrileño que se deja arrastrar por las circunstancias mientras debate internamente en donde se encuentra la razón. Mientras el gacetillero se decide entre el sí y el no un segundo personaje, el Marques de Monteyermo, un auténtico afrancesado, nos desvela los entresijos cortesanos y el excesivo gusto del nuevo monarca por el bello sexo.

El autor, un periodista de izquierdas en la España de la Transición, confesó que en ésta su primera novela histórica, precisamente el tema histórico era lo que menos le interesaba, y sólo lo utilizaba por lo confuso de la época, y la similitud en ciertos aspectos con la España que le estaba tocando vivir. Para el escritor las opciones políticas que se barajaban en su momento, opuestas y enfrentadas, el pragmatismo frente al idealismo, tenían todas ellas poderosas razones, y por tanto todos parecían ser correctas. Alguien con una cierta preparación intelectual podía aceptar y dar por buenos discursos políticos totalmente contrapuestos, y esto según su definición le convertían en una especie de "bobo ilustrado". Sobre esta filosofia se desarrolla el planteamiento de la novela.

Con un estilo narrativo que combina la primera persona y la segunda, el marqués emplea continuamente el "yo", mientras el periodista recurre a el " a ti", el autor pretende darle al lector  desde el principio una idea clara de la postura vital de sus personajes. Por un lado nos ofrece a alguien que se implica e integra con la nueva corte con una postura complaciente carente de toda crítica, una especie de ciego voluntario a mejor gloria del medro personal (clara referencia a tantos políticos presentes y pasados). Por el otro nos da un triste protagonista, que a pesar de ciertos toques de humor, es un tibio, un indeciso, un hombre que de tanto analizar las cosas, da la razón a unos y a otros, y al final de tanto caminar por la cuerda floja no se da cuenta que cualquiera puede cortársela.

"El bobo ilustrado" es una extraña novela histórica, que a pesar de la declaración en el prólogo del propio autor, tiene más de histórica de lo que él mismo pretendía, aunque una segunda lectura nos trae a los tiempos del llamado "rodillo" socialista en España (momento de la publicación de la novela) y del desconcierto de ciertos intelectuales de izquierdas. La tradición conservadora frente al progresismo liberal, el idealismo opositor frente al pragmatismo gobernante. Decir extraña no es decir mala, pero si llena de contradicciones, propias de una época y de un personaje que por excesivamente intelectual y frío difícilmente hará que el lector empatice con él.

"Si el gobierno de José Bonaparte se estableciera sólidamente en España, esta tierra dejaría de ser para ti un lugar de esclavitud. Pero, por otro lado, ¿cómo permanecer impasible cuando se veía a los propios compatriotas morir a manos de unos invasores? ¿Qué había que hacer con las cadenas? ¿Y qué con las ideas y los sentimientos? ¿Cómo podías escribir en contra de lo que creías o a favor de lo que rechazabas, sobre todo cuando lo que te rodeaba eran crímenes, barbarie, venganzas personales, ambiciones y locura? ¿Qué tenían que ver los liberales patriotas de Cádiz con los sanguinarios y obtusos absolutistas partidarios de los Borbones? ¿Y qué había de común entre los ilustrados servidores de José y las bárbaras tropas de ocupación francesas?"

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