MÁS MUJERES DE ARMAS TOMAR

El duelo. 1884. E.A. Bayard
DUELISTAS FEMENINAS EN LA EDAD CONTEMPORÁNEA

Si hace no mucho comentábamos como los duelos entre mujeres habían comenzado a ponerse de moda en la Edad Moderna, era evidente que tan peligrosa moda no iba a abandonarse en la Edad Contemporánea, donde la mujer tanto lucharía por sus derechos. Aunque el derecho a dirimir sus diferencias con un duelo hoy no nos parece muy digno de ser reivindicado por nadie, en aquellos tiempos nadie les discutió a las mujeres la posibilidad de acabar con una rival con las armas en la mano.  

Duelo de mujeres. D. Mastaglio. 1851
Los motivos siguen siendo los mismos que ya habíamos comentado al hablar de los duelos masculinos o los duelos de mujeres en la Edad Moderna (ver ¡Os desafío! y Mujeres de armas tomar). Pero ahora los duelos femeninos como adelantáramos en el artículo a ellas dedicado tiene algunas particularidades: El mayor número de muertes que entre los masculinos, su extrema crueldad en algunos de ellos, y que en los combates a espada se puso de moda el "topless" mucho antes que en las playas. Por su puesto la llegada de la Edad Contemporánea trajo la decadencia del duelo a espada y el avance del duelo a pistola. Aunque en definitiva las causas pueden ser tan irracionales como en el caso de los hombres.

Duelo de enaguas. Ilustración revista Carlton House.1792.
En 1792 se produjo en Gran Bretaña el conocido como "El duelo de las enaguas". ¿El motivo? El siempre delicado tema de la edad de las mujeres. Es decir que la amiga indiscreta tuvo a bien revelar la verdadera edad de la otra y a la aludida no le sentó demasiado bien. La indiscreta fue una tal señora Elphinstone que tuvo la indelicadeza de envejecer en unos años a Lady Braddock, quien por supuesto no aguantó el insulto, y citó a la ofensora en Hyde Park. Primero comenzaron a pistola, pero el único daño lo sufrió la pluma del sombrero de la Elphinstone, de manera que se pasaron a las espadas, y aquí sí que afluyó la sangre, ya que de nuevo la insultante fue quien recibió el daño, por medio de un corte en el brazo. Reconocida la victoria de la ofendida, la otra se disculpó, y tan amigas. Aunque hoy algunos historiadores dudan que tal duelo hubiera tenido lugar, y creen que fue invención de una revista (La prensa amarilla ha existido siempre).

Interpretación eróotica del duelo.
 Metternich-Kielmannsegg
"Señora, sus arreglos florales me aterran.
¡Exijo una satisfacción!"
El robo de una receta parece que fue el motivo por el que dos ancianas amigas acabaron enfrentándose a tiros en un bosque de la Inglaterra decimonónica, aunque ninguna acertó a la otra, ambas terminaron falleciendo debido a la pulmonía que las señoras pillaron por el frío al que estuvieron expuestas.

Pero por encima de todos destacaron los llamados "duelos emancipados" donde todo eran mujeres desde las duelistas hasta los testigos, y en el que se solía prohibir la presencia de hombres ya que las combatientes peleaban ligeras de ropa. El que se suele considerar el primero de estos duelos ocurrió en 1892 en Vaduz, capital de Liechtenstein.  Las contendientes eran nada más y nada menos que la Princesa de Metternich y la condesa Kielmannsegg. La discusión en torno a unos arreglos florales para la Exposición Musical y Teatral de Viena fue el motivo que llevó a las bellas a enfrentarse en un duelo a espada. La encargada de que todo se realizara según las reglas fue la amiga de ambas la baronesa Lubinska que actuaba gracias a sus conocimientos médicos como asistente en caso de heridas. La princesa Schwarzenberg  y la condesa Kinsky actuaron como testigos o ¿madrinas? de las duelistas. Por consejo de la Lubinska las dos luchadoras debían de despojarse de las prendas de su parte superior para evitar que con las estocadas entraran trozos de tela en la herida y se infectaran y para mejorar los movimientos. Esta indicación es la que arranca la costumbre de que desde entonces las espadachinas se batan en "topless", aunque en la realidad la princesa y la condesa parece ser que conservaron alguna ropa (seguramente el corpiño o una camisola). El resultado final fue que la condesa hirió primero a la princesa en la nariz pero luego ésta se desquitó realizándole un corte en el brazo a su rival. La baronesa Lubinska paró el duelo y dio por ganadora a Paulina von Metternich, a pesar de que para algunos fue su oponente la ganadora al lograr la primera sangre.  

La princesa de Metternich. 1860. Winterhalter.
Los duelos entre mujeres se suceden en toda Europa. En Rusia la misma Catalina II aficionada a las espadas se había batido de niña y no veía con malos ojos los duelos entre sus damas en los que a menudo actuaba como árbitro. Pero entre los numerosos duelos por amores robados y amantes en disputa, destaca uno con una motivación nueva y curiosa, el acaecido entre dos feministas por el honor patrio y que apareció en los periódicos en 1886:

Un duelo entre mujeres acaba de tener lugar en Bélgica, como lo demuestra el siguiente mensaje que recibimos: "La señora Astie de Valsayre, conocida por haber publicado varios libros, acaba de asistir a Waterloo (Bélgica) para un duelo de esgrima con una estadounidense, Miss Shelby. Durante un debate sobre la superioridad de las doctoras francesas sobre las doctoras estadounidenses, ella había arrojado su guante ante la señorita Shelby. Francia fue la vencedora. Durante el segundo enfrentamiento la estadounidense resultó levemente herida en el brazo. Los testigos han declarado que todo sucedió de acuerdo con las reglas. (Le Petit Parisien, 27 de marzo de 1886).

Monjas duelistas. Ilustración de periódico. 1869
¿Queréis uno aún más raro? Pues ahí va. Ocurrió en Genova el 14 de agosto de 1869. Dos monjas discutieron ferozmente en el convento, y no se les ocurrió nada mejor que dirimir sus diferencias a punta de pistola. Salieron al jardín y se liaron a tiros. Afortunadamente ninguna de las dos salió herida, o eran malas tiradoras o hubo intervención divina. 

La llegada del siglo XX fue calmando los ardores duelistas de unos y otras, aunque eso obedeció más a las prohibiciones de batirse que fueron apareciendo en los distintos países. Sin embargo algún que otro duelo llenó los ecos de sociedad de los periódicos locales, como el que tuvo lugar en 1900 en México (tampoco América se libró de la moda) que enfrentó a Marta Durán y Juana Luna por el amor de un caballero. Ambas terminaron luchando a espada en un fiero combate, que duró varios asaltos en los cuales Durán fue herida varias veces en los brazos, hasta que se suspendió el combate dándose por ganadora a Luna.   

Tan populares habían sido los duelos femeninos que atrevidas postales, ilustraciones e incluso películas circularon mostrando a bellas mujeres en todo su esplendor dedicadas a apuñalarse, dispararse o clavarse una espada. Ni que decir tiene que en la mayoría de estas imágenes las féminas aparecían ligeras de ropa para disfrute de los rijosos caballeros. Así los duelos femeninos pasaron de ser una cuestión de honor a convertirse en motivo de fantasía erótica.

Como muestra de la popularidad de estos duelos ahí queda la filmación de un fragmento de una obra de teatro de 1898:
 

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